
Mientras se consumen las ojeras que provoca el sexo en exceso, bebamos un mar nadando desnudos, despojado de sociedades y culturas, cultivemos alimentos y adoremos al sol mientras nos acaricia abrigados de luz; y como no sabremos nunca volar, quedémonos un rato mas con los pies sobre la tierra, sobre las arrugas que nos van dejando las sonrisas repetidas en bromas privadas, no cambiemos nada, abrámonos a los abrazos que sueñas y no se diluyen, tengamos todo esto que es nada rozando los besos, y pasemos desordenados el resto de este segundo en que puedo amarte, mientras el viento me arroja sus sales y me obsequia de infinita tranquilidad, saber tu nombre.