SUAVE,
SE CONSUME
SE ROSA
SE MUERDE
SE MOJA
SE HUELE
SE SIENTE
SE REPOSA
SE DESCANSA
SE ABRAZA
SE ACARICIA
SE SUSPIRA
Y LUEGO ...
... SIN PENSAR,
SE BESA.
Sentirse sobrado en todos lados, en cualquier momento,no saber hacia donde caminar, no es perderce, puede ser parecida la sensación aunque no igual, si en esas circunstancias te niegas a la dicha de tus opciones.
Hay poesía en el aire, ¡si!, mi mente divaga mucho en su inconstancia divina, y he llegado a notar en la manera en que los mecanismos y términos electrónicos se han impuesto y hasta condicionado como medio de comunicación, e inclusive canal exclusivo de expresión verbal para algunos, y emocional o sentimental para otros, en verdad, es por demás notable, aunque nunca pueda superar a nuestro antiguo, legendario y romántico recurso, desde una religión hasta una desconocida costumbre, desde un aspecto geográfico hasta un idioma completamente ajeno a nuestro ser. La poesía, desde la perspectiva de mi mundo, puede sufrir cambios, sin embargo siempre estara alli, inclusive casi mutar desde sus tiempos puros, lo cierto, es que nunca cambiara la gran importancia que a esta se le afama, desde una actitud hasta una acción o una imagen evocativa, nos dicen de la fuerza de su inmortalidad, aunque mas de una vez no sea notado ni sabido, ¡porque claro!, las nuevas costumbres tienden a evitar lo inevitable, si comprenden a lo que me refiero, porque en síntesis, solo ella y nadie mas, podrá continuar haciendo de nuestros ritos como del aire… algo compartido.
Es así, la calle nos ofrece en algunas ocasiones en las que estamos casi perceptivos golpes espontáneos de verdades y deducciones, uno podría pasar horas ideando todos los nombres de aquellas permisiones que “Se permite… debería Decir” e inclusive días, meses y mas de unos cuantos años, la realidad no es tan confortante como aquel sueño en la playa del caribe pero es la realidad, y nunca va a ser obra del destino o de lo que nos ha tocado en suerte, siempre va a ser causa nuestra, debido a que por mas que intenten engañarse o culpar a otros, el timón de nuestra barca siempre va a ser manipulado por nuestras manos, y si hubiera verdaderamente que colocar un cartel en algún sitio, seria en nuestras memorias y presentes, y en mi opinión que dijera: “Se permite que no importe”.